Juan 14:12 – “Las obras que yo hago, él las hará también y aún mayores”

Las obras que yo hago, él las hará también y aún mayores

En este versículo, Jesús habla a sus discípulos, asegurándoles que ellos también serán capaces de hacer las mismas obras que él hizo. Pero no solo eso, sino que también podrán realizar obras aún mayores. Esto es algo sorprendente y desafiante.

Índice
  1. El poder viene de Dios
  2. Las "obras" van más allá de los milagros físicos
  3. Ser instrumentos de cambio y transformación

El poder viene de Dios

Primero, debemos recordar que el poder para hacer estas obras no viene de nosotros mismos, sino de Dios mismo. Jesús habla de su relación con el Padre en Juan 14:10, diciendo: "Las palabras que yo les digo no las digo por mi propia cuenta. El Padre que vive en mí hace sus obras". Es a través de la conexión íntima y dependencia de Dios que podemos realizar obras poderosas.

Las "obras" van más allá de los milagros físicos

Segundo, debemos entender que las "obras" a las que se refiere Jesús van más allá de simples milagros físicos. Si bien es cierto que Dios puede trabajar poderosamente para sanar y realizar milagros visibles, las "obras" también incluyen acciones que manifiestan el amor de Dios, la justicia, la compasión y el perdón en el mundo.

  • Manifestar el amor de Dios en nuestras relaciones y actitudes.
  • Buscar la justicia y la equidad en nuestras comunidades y sociedades.
  • Practicar la compasión y ayudar a los necesitados.
  • Perdonar a aquellos que nos han herido o hecho mal.

Ser instrumentos de cambio y transformación

Por lo tanto, cuando Jesús dice que sus discípulos harán aún mayores obras, nos está desafiando a ser instrumentos poderosos de su amor y su poder en este mundo. Esto implica vivir una vida de fe y obediencia a Dios, amar y servir a los demás con compasión y buscar la justicia y la reconciliación en todas las áreas de nuestra vida.

Nos toca a nosotros aceptar el desafío de Jesús y responder a su llamado a hacer aún mayores obras en su nombre. Podemos confiar en la fuerza y guía de Dios para ser agentes de cambio y transformación en este mundo. No debemos conformarnos con solo admirar las obras de Jesús, sino que debemos seguir su ejemplo y hacer aún mayores obras en su nombre.

Jesús nos llama a vivir una vida llena del poder y la presencia de Dios. No debemos conformarnos con ser espectadores de las obras de Jesús, sino que debemos ser participantes activos en su reino. Sigamos su ejemplo, confiemos en su fuerza, y seamos instrumentos de su amor y poder en el mundo.

¿Estás listo(a) para aceptar el desafío y hacer aún mayores obras en el nombre de Jesús? ¡No esperes más! Empieza hoy mismo a vivir una vida llena de fe, obediencia y amor, manifestando el poder y la presencia de Dios en todo lo que haces.

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