Oración poderosa a Dios de liberación y guerra espiritual

Oración poderosa a Dios de liberación y guerra espiritual

Oh Dios todopoderoso, te invocamos en este momento de guerra espiritual. Reconocemos que no luchamos contra carne y sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.

Señor, te pedimos que liberes tu poder divino sobre nosotros y nos protejas de todo mal. Te rogamos que envíes a tus ángeles para luchar y vencer a los enemigos invisibles que intentan obstaculizar nuestro camino.

En el nombre de Jesús, rompemos todo vínculo y atadura del enemigo en nuestras vidas. Desatamos el poder de la sangre de Cristo, que nos redime y nos limpia de toda maldad. Te pedimos que llenes nuestros corazones con tu Santo Espíritu, para que podamos resistir al diablo y todos sus intentos de derrotarnos.

Padre, te suplicamos que nos vistas con la armadura de Dios: el cinturón de la verdad, la coraza de la justicia, el calzado del evangelio de la paz, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios. Con esta armadura nos levantamos contra los esquemas del enemigo y proclamamos que no prosperarán sobre nosotros.

  • Pedimos que las cadenas sean rotas
  • Que la luz divina disipe toda oscuridad
  • Que la sanidad llegue a nuestras vidas y familias
  • Que las obras del enemigo sean destruidas

Confiamos en tu poder y en tu voluntad de librarnos de todo mal. Creemos que eres nuestro defensor y nuestro guerrero. En tus manos, todas las batallas están ganadas.

Te pedimos que traigas sanidad a nuestras vidas y a nuestras familias. Que tu luz brille en medio de la oscuridad y que toda obra del enemigo sea destruida.

En este momento de guerra espiritual

Reafirmamos nuestra fe en ti, Señor. Declaramos que tú eres nuestro refugio, nuestro escudo, nuestro socorro y nuestro libertador. En ti encontramos fortaleza y confianza para enfrentar los desafíos que se nos presentan.

Gracias, Padre, por escuchar nuestra oración y por pelear nuestras batallas. En el nombre de Jesús, amén.

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