10 Versículos bíblicos milagrosos para el Viernes Santo

10 Versículos bíblicos milagrosos para el Viernes Santo

Es Viernes Santo, un día sagrado para los cristianos en todo el mundo. Es un momento para reflexionar sobre la pasión y muerte de Jesús en la cruz, y también recordar los milagros que Él realizó durante su tiempo en la tierra. En este día especial, queremos compartir contigo diez versículos bíblicos milagrosos que te recordarán el poder y el amor sobrenatural de nuestro Salvador.

Índice
  1. Juan 11:25-26
  2. Mateo 9:20-22
  3. Marcos 5:34
  4. Lucas 8:43-48
  5. Mateo 14:28-31
  6. Mateo 15:30-31
  7. Juan 5:1-9
  8. Juan 9:1-7
  9. Lucas 17:11-19
  10. Marcos 8:22-25

Juan 11:25-26

  • "Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente."

Mateo 9:20-22

  • "Y una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, acercándose por detrás, tocó el borde de su manto. Porque decía dentro de sí: si tocare tan sólo su manto, seré salva. Jesús se volvió, y al verla le dijo: ten ánimo, hija, tu fe te ha salvado."

Marcos 5:34

  • "Y él le dijo a la mujer: hija, tu fe te ha salvado, vé en paz, y queda sana de tu azote."

Lucas 8:43-48

  • "Entonces una mujer que desde hacía doce años padecía de una hemorragia, y no podía ser curada por nadie, se acercó por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante se detuvo la hemorragia. Y Jesús dijo: ¿Quién me ha tocado? Negando todos Pedro y los que estaban con él, dijeron: Maestro, la multitud te aprieta y te oprime, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero Jesús dijo: alguien me ha tocado, porque he sentido poder salir de mí. Cuando la mujer vio que no podía pasar inadvertida, vino temblando y se postró delante de él, y declaró ante todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: hija, tu fe te ha salvado, vé en paz."

Mateo 14:28-31

  • "Entonces le respondió Pedro y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, gritó, diciendo: Señor, sálvame. Al instante Jesús, extendiendo la mano, le agarró y le dijo: hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?"

Mateo 15:30-31

  • "Y se acercó a él mucha gente con cojos, ciegos, mudos, mancos, y muchos otros enfermos, y los pusieron a los pies de Jesús. Él los sanó, de tal manera que la gente se maravilló al ver a los mudos hablando, a los mancos sanos, a los cojos andando, y a los ciegos viendo; y glorificaron al Dios de Israel."

Juan 5:1-9

  • "Después de esto había una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en hebreo Betesda, el cual tiene cinco pórticos. En estos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos, paralíticos, esperando el movimiento del agua. Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese. Y estaba allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿quieres ser sano? El enfermo le respondió: Señor, no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo."

Juan 9:1-7

  • "Al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: no es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él. Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, e hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego, y le dijo: ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo."

Lucas 17:11-19

  • "Aconteció que mientras iba camino a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando entraba en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros. Cuando él los vio, les dijo: id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, quedaron limpios. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz; y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿no fueron diez los que quedaron limpios? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?"

Marcos 8:22-25

  • "Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces él, tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. El, mirando, dijo: veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Después le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo mirar; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos."

Estos versículos nos recuerdan que, a través de su poder y gracia sobrenatural, Jesús sanaba enfermedades, calmaba tormentas, caminaba sobre las aguas y realizaba una serie de milagros que demostraban su divinidad y su amor por la humanidad. En este Viernes Santo, reflexionemos sobre estos versículos bíblicos y recordemos el sacrificio de Jesús en la cruz, su victoria sobre la muerte y su promesa de vida eterna para todos aquellos que creen en Él.

Que este día sagrado sea una oportunidad para fortalecer nuestra fe y recordar el gran amor de nuestro Salvador. Que estos versículos nos inspiren a confiar en su poder y a buscar su guía en nuestras vidas. Que nunca olvidemos que, a través de Jesús, podemos experimentar milagros y encontrar consuelo en tiempos de dificultad.

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