Hermosa oración final en la hora santa ¡Bendito seas, Padre!
En esta hora santa, nos hemos postrado ante Ti, nuestro Dios y Padre, reconociendo nuestra pequeñez y nuestra necesidad de tu amor y misericordia. Te damos gracias por permitirnos estar aquí, en tu presencia, para adorarte y amarte.
Te alabamos y te bendecimos, Padre Amado, por tu inmenso amor hacia nosotros. Porque nos has creado a tu imagen y semejanza, nos has llamado a ser tus hijos y nos has otorgado la salvación a través de tu Hijo Jesucristo.
En esta hora santa, te presentamos nuestras suplicas y peticiones. Escucha, Padre Bueno, nuestras súplicas por la paz en el mundo, por la unidad de tu Iglesia y por la conversión de los pecadores.
Padre Santo, te pedimos que derrames tu Espíritu Santo sobre nosotros, para que nos llenes de tu amor y nos guíes en nuestros caminos. Permítenos vivir según tu voluntad, confiando siempre en tu providencia y buscando tu gloria en todo lo que hacemos.
Te entregamos a todas las personas que más necesitan de tu ayuda: los enfermos, los pobres, los marginados y los que están lejos de ti. Que tu amor y misericordia lleguen a ellos y les den consuelo y esperanza.
Finalmente, te pedimos que nos des la gracia de perseverar en la oración, de fortalecer nuestra fe y de vivir en constante unión contigo. Que esta hora santa sea un inicio de un camino de conversión y santificación en nuestras vidas.
¡Bendito seas, Padre, por siempre y para siempre! Amén.
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